sábado, 12 de marzo de 2016

Practica 1 de Psicología. Debate: herencia o ambiente.

Después de analizar los textos y videos propuestos se propone que las diferencias genéticas entre individuos son las que condicionan la facilidad del aprendizaje. La heredabilidad explica que es lo que hace unos individuos diferentes a otros, pero eso no constituye la inteligencia de un individuo, pues dichas facultades intelectuales tienen que ver con el parentesco.

Los miembros de una familia evidencian en las capacidades cognoscitivas un mayor parecido que entre individuos no emparentados. Por ejemplo, varios estudios realizados con gemelos idénticos dados en adopción, presentan que estos niños muestran un registro similar en cuanto a competencia verbal y espacial con sus madres biológicas – al menos hasta la media infancia– y no así entre padres adoptivos e hijos adoptivos cuyos registros no se asemejan.


Esto nos indica que un ambiente familiar común no refuerza la igualación entre los miembros de una familia, por tanto, la inteligencia sería una cualidad difusa o global de la mente y no modular.
De este modo, podrían influir en el rendimiento escolar lo mismo que en las facultades cognoscitivas, por lo que la doctrina escolar basada en que el rendimiento escolar es producto del esfuerzo en mayor grado que el de capacidad se vuelve errónea.

Otros estudios realizados a gemelos idénticos sugieren que los genes afectan a una cantidad mucho mayor de características de lo que en un principio se sospechaba puesto que al reencontrarse de más mayores dichos gemelos compartían gustos por ropa, costumbres, hábitos, gustos etc. que sumados al parecido físico pueden llevar a confusión.

Lo que ocurre es que en estos casos, esos mismos gemelos compartían los mismos, gustos, hábitos etc. así como millones de personas de su alrededor debido a la influencia mediática y de publicidad a la que somos sometidos. Además, normalmente estos gemelos – separados al nacer – suelen ser criados en zonas relativamente cercanas con una lengua, religión, costumbres y cultura compartidas.
Se ha comprobado que en gemelos criados en contextos socioeconómicos totalmente opuestos, el parecido disminuyó, por lo que los genes sí que tienen algo que decir, pero el contexto, el ambiente en donde uno crece es el que finalmente determinará tu personalidad.


Después de haber visto esto, el debate continuó centrándose en la epigenética para poder entender mejor cómo y porqué el ambiente tiene tanta importancia en nuestro desarrollo.

La epigenética ayuda a saber porque las personas se desarrollan de manera desigual a pesar de contar con idéntica dotación hereditaria (en el caso de los gemelos). No todo depende de lo que está escrito en el libro de la vida sino también de cuándo y cómo es leído ese libro en el transcurso de los años.

Watson & Crack fueron los que descubrieron el ADN, y hace no muchos años se consiguió por fin ordenar y conocer toda la secuencia del genoma humano, sin embargo, esto no explica porque se reproduce el cáncer o porque las personas reaccionan de diferente forma al estrés o a los problemas ambientales.

El ADN se ordena por letras y los genes son como oraciones en la cadena idénticos en cada célula del cuerpo. Lo que ocurre es que no todos se expresan de la misma manera, pues pueden ser activados o desactivados con la ayuda de otras moléculas. La información genética es la misma, pero es la epigenética la que marca las diferencias.

Como hemos visto con la activación o desactivación de los genes, los cromosomas pueden tener diferentes combinaciones de genes activos, la cual cosa quiere decir que hay otro nivel de información, nuestro epigénoma. De hecho, “epi” viene del griego, que significa “por encima de”.
Ahora sabemos que los genes con los que nacemos pueden ser cambiados por nuestro estilo de vida.



La epigenética es el nexo entre genes y entorno y nos ayuda a entender como nuestro contexto y nuestros hábitos de vida nos afectan hasta lo más profundo de nuestra composición.

Por ejemplo Tokio, en Japón, una ciudad industrializada como tantas otras, presenta una incidencia de cáncer menor a la de otras ciudades y otros países. Esto es debido a la costumbre de beber té verde; este contiene un producto químico, una sustancia que reactiva determinados genes encargados de luchar contra el cáncer, que con la edad van quedando inactivos, y pueden seguir así luchando contra él.

Por otro lado vemos como sucesos estresantes ponen en marcha un interruptor en el gen que luego es heredado ya que la epigenética confiere memoria a las células. Por lo que podemos afirmar que no solo somos lo que comemos, sino también lo que comieron nuestros padres, nuestros abuelos, y estamos también determinado por el estrés que pudieron haber vivido.

Para finalizar, podemos decir que la evolución del ser humano es un diálogo entre la información genética y el ambiente. Por lo que la afirmación de que todo depende de la genética está basada en principios sociológicos y no científicos.


Esta afirmación nos hace creer que las cosas son como son y no pueden ser cambiadas. Así, si una persona es violenta no hay nada que se pueda hacer salvo castigarla y encerrarla, pero no necesitamos preocuparnos por cambiar el entorno social o las condiciones previas que le hayan podido llevar a volverse violenta pues, como es por genética, es irrelevante.
El argumento genético es una salida fácil que nos permite ignorar los factores sociales, económicos y políticos que, de hecho, subyacen a muchos comportamientos problemáticos.

El capitalismo, basado en la competitividad por subir en la estratificación social, genera el mito que la gente es competitiva, individualista y egoísta por naturaleza, pero la realidad es lo opuesto.
Tenemos ciertas necesidades humanas básicas de compañía, de contacto cercano, de ser amados, incluidos, aceptados, de ser vistos y de ser recibidos por quienes somos. Si estas necesidades están cubiertas, nos convertimos en personas compasivas, colaboradores y personas que sienten empatía por otras.
Lo contrario, los dogmas que prevalecen en nuestra sociedad, son una distorsión de la naturaleza humana precisamente porque muy pocas personas tienen sus necesidades cubiertas.

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