En un fantástico viaje por las causas que determinan nuestro comportamiento, el vídeo desmonta el mito de que los comportamientos humanos vienen determinados por su genética y muestra como ese mito nos hace aceptar y resignarnos ante un mundo repleto de violencia y de desigualdades.
Con este vídeo comprenderemos como nos desarrollamos como seres humanos según el entorno que nos rodee desde nuestra formación en el útero hasta nuestra muerte, como el entorno determina la susceptibilidad a la adicción, o por qué los que sustentan el poder quieren hacernos creer que la violencia reinante forma parte de nuestra naturaleza.
Todo lo contrario.
LA
NATURALEZA HUMANA
Si eres
un científico, en algún momento, a lo largo del camino, en tu martilleado
cerebro está la inevitable cuestión: naturaleza versus crianza. Es como Coca-Cola
versus Pepsi o griegos versus troyanos.
Así
tenemos naturaleza versus crianza, esta visión totalmente simplista de donde
están las influencias. Influencias desde como una célula trata una crisis de
energía, hasta el punto de lo que nos hace quienes somos en los niveles más
individualistas de nuestra personalidad.
Lo
que obtienes, es una dicotomía completamente falsa construida en torno a una
idea determinista de la naturaleza en el fondo de toda causalidad.
Por un
lado están los que piensan que la vida es el ADN y el código de códigos, y esto
es su Santo Grial, todo es impulsado por él. En el otro extremo, una
perspectiva mucho más de ciencia social en la cual somos organismos sociales. Los
primeros piensan que la biología solo es para bichos pegajosos, que los humanos
son libres de la biología, y que están por encima de ellos. Obviamente ambas
visiones son tonterías.
Lo que
vemos, en cambio, es que es prácticamente imposible de entender cómo funciona
la biología fuera del contexto del entorno.
ES GENÉTICO
Una de
las nociones más enloquecedoras pero difundida y potencialmente peligrosa es la
de afirmar que el comportamiento es genético. Porque ¿qué significa eso?
Si
sabes sobre biología moderna, significa todo tipo de cosas sutiles, pero para la
mayoría de la gente, lo que termina significando es una visión determinista de
la vida, originada en la biología y la genética: los genes como cosas que no pueden
ser cambiadas; los genes como cosas que son inevitables y más vale que no
malgastes recursos intentando arreglarlas; ni te molestes en digerir la energía
social en tratar de mejorar, porque es inevitable e inmutable.
Y eso,
amigos míos, es un completo disparate.
ENFERMEDAD
Se cree
ampliamente que trastornos como el déficit de atención y enfermedades como la esquizofrenia están genéticamente
programados.
La
verdad es lo contrario. Nada
esta genéticamente programado.
Es
cierto que hay enfermedades muy poco comunes, un pequeño puñado, con una representación
en la población extremadamente escasa, que están verdaderamente determinadas
por la genética. Sin embargo, la mayoría de las enfermedades complejas, quizás
tengan una predisposición que posea un componente genético. Pero una
predisposición no es lo mismo que una predeterminación.
Toda la
búsqueda del origen de las enfermedades en el genoma humano estaba condenada al
fracaso antes incluso de que cualquiera lo hubiera pensado porque la mayoría de
las enfermedades no están predeterminadas genéticamente.
Enfermedades
del corazón, cáncer, derrames cerebrales, enfermedades reumatoides,
enfermedades autoinmunes en general, enfermedades de salud mental,
adicciones….ninguna de ellas está determinada genéticamente.
El
cáncer de mama, por ejemplo, de cada 100 mujeres que lo padecen, solo 7 son
portadoras de estos genes cancerígenos. 93 no lo son.
COPORTAMIENTO.
Los
genes no son solo cosas que nos hacen comportarnos de una forma particular, sin
tener en cuenta nuestro entorno. Los
genes nos dotan de diferentes formas de responder a nuestro entorno.
De hecho,
algunas de las primeras influencias de la infancia y el tipo de educación
afectan a la expresión genética. Encendiendo y apagando los diferentes genes
para así colocarte en una trayectoria evolutiva distinta que se adaptaría al
tipo de mundo con el que tienes que lidiar.
Pongamos
un ejemplo, en un estudio realizado con víctimas de suicidio en Montreal se
analizaron las autopsias de los cerebros de estas personas y resulto que si el
suicida (comúnmente adultos jóvenes) había sufrido abusos de pequeño, estos
abusos causaban un cambio genético en el cerebro, ausente en los cerebros de
las personas que no han sufrido abusos.
Esto es
un efecto epigenético. El prefijo “epi” significa “encima de”, de modo que la
influencia epigenética es lo que ocurre cuando se activan o desactivaban
ciertos genes en función del entorno.
En Nueva
Zelanda existe un estudio realizado en un pueblo llamado Dunedin en donde unos
cuantos miles de individuos fueron estudiados desde su nacimiento hasta
entrados los veinte años. Lo que encontraron fue que podían identificar una
mutación genética, un gen anormal que tenía alguna relación con la
predisposición a cometer actos de violencia, pero sólo si en su infancia
también el individuo había sido víctima de graves abusos.
En
otras palabras, un niño con este gen anormal no sería más propenso que otros de
ser violento y, de hecho, tenían realmente una tasa de violencia más baja que
las personas con genes normales, siempre que no fueran maltratados de niños.
Por
tanto, cuando en un contexto
contemporáneo uno dice que ese comportamiento es genético (en la medida en que
incluso sea válido usar una frase así) lo que realmente está diciendo es: hay
una contribución genética en la forma que este organismo responde al entorno.
Dicha
afirmación, (el comportamiento es genético) es un concepto erróneo generalizado
y es potencialmente muy peligroso. Afirmar esta tesis no solo induce al error, sino
que además puede hacer mucho daño, porque si crees eso, fácilmente podrías
decir: “bueno, no hay nada que podamos hacer para cambiar la predisposición que
tienen las personas para volverse violentas; todo lo que podemos hacer si
alguien se vuelve violento es castigarles – encerrarles – o ejecutarles, pero
no necesitamos preocuparnos por cambiar el entorno social o las condiciones
sociales previas que pueden llevar a las personas a volverse violentas, porque
eso es irrelevante”.
El
argumento genético nos permite el lujo de ignorar los factores históricos y
sociales del pasado y el presente.
Louis Menand (ensayista norteamericano conocido por su obra “The Metaphysical Club: A Story of Ideas in America” y uno de los principales creadores del sistema escolar del pais) escribió en el
New Yorker muy astutamente: “todo está
en los genes…una explicación de cómo son las cosas que no pone en peligro como
están las cosas. ¿Porque alguien debería sentirse infeliz o adoptar un
comportamiento antisocial cuando está viviendo en la nación más libre y
prospera de la tierra? No puede ser el sistema. Debe haber una avería en alguna
parte del cableado”.
Lo cual
es una buena manera de decirlo. Así que, el argumento genético es simplemente
una salida fácil que nos permite ignorar los factores sociales, económicos y
políticos que, de hecho, subyacen a muchos comportamientos problemáticos.
CASO DE ESTUDIO: ADICCIÓN
Normalmente,
las adicciones se consideran un problema relacionado con las drogas pero
observándolo de manera más amplia la
adicción es cualquier comportamiento que sea asociado con el ansia, con
un alivio temporal, y con unas consecuencias negativas a largo plazo junto con
un impedimento para controlarlo, de tal forma que la persona desea dejarlo o
promete hacerlo, pero no puede llevarlo a cabo. Cuando entiendes eso, ves que
existen muchas más adicciones que solo aquellas relacionadas con las drogas.
Existe
la adicción al trabajo, la adicción a las compras, a Internet, a los
videojuegos…
Existe
la adicción al poder. Aquellos que tienen poder pero quieres más y más. Jamás
es suficiente para ellos. La
adicción a la adquisición. Corporaciones que deben poseer más y más. La adicción al petróleo o al menos a la
riqueza y a los productos que obtenemos de él. Mira las consecuencias negativas
en el medioambiente. Estamos destruyendo la misma tierra que habitamos por
causa de dicha adicción.
Es
obvio que estas adicciones son mucho más devastadoras en sus consecuencias
sociales que el consumo de cocaína, sin embargo, son recompensadas y
consideradas respetables.
El
ejecutivo de la tabacalera que genera grandes ganancias obtendrá una recompensa
mucho mayor. No se enfrenta a ninguna consecuencia negativa legal o de otro
tipo. De hecho, él es un respetado miembro del consejo de tantas otras
corporaciones.
Pero las enfermedades asociadas al humo del tabaco matan a 5
millones y medio de personas en el mundo cada año. En los EEUU matan a 400.000
personas al año. Y ¿a qué son adictos estos ejecutivos? A las ganancias. Su
adicción llega hasta tal extremo que incluso niegan el impacto de sus
actividades, algo típico de los adictos: la negación.
En
nuestra sociedad eso es algo respetable. Es respetable ser adicto a las
ganancias sin importar el coste. De esta forma vemos que lo aceptable y lo
respetable es un fenómeno arbitrario en nuestra sociedad puesto que parece que
cuanto más grande sea el daño, más respetable es la adicción.
EL MITO
Existe
el mito generalizado de que las drogas en sí mismas son adictivas. De hecho, la
guerra contra las drogas se fundamenta sobre la idea de que si prohíbes el
suministro de drogas, puedes resolver la adicción. Ahora bien, si entiendes la adicción en un
sentido más amplio vemos que nada en sí mismo es adictivo.
Ninguna
sustancia o droga es adictiva por sí misma y ningún comportamiento es adictivo
por sí mismo. Muchas personas pueden ir de compras sin volverse compradores
compulsivos. No todo el mundo se hace adicto
a la comida. No todo el que bebe una copa de vino se convierte en alcohólico.
Entonces, la verdadera cuestión es que hace a la gente susceptible.
Es la
combinación entre un individuo susceptible y la sustancia o comportamiento
potencialmente adictivos lo que hace que florezca la adicción en su totalidad.
En
resumen, no es que la droga sea adictiva, es la cuestión de la susceptibilidad
del individuo a volverse adicto a una sustancia o a un comportamiento en
particular.
EL ENTORNO
Si
deseamos comprender entonces qué es lo que hace a algunas personas
susceptibles, tendríamos que observar su experiencia de la vida porque la vieja
idea de que las adicciones se deben a una causa genética es simple y
científicamente insostenible.
El caso
real es que ciertas experiencias de la vida hacen a las personas susceptibles.
Experiencias que no solo dan forma a la personalidad y a las necesidades
psicológicas de la persona, sino también de alguna manera al mismísimo cerebro.
Y ese
proceso comienza en el útero.
Aquí os dejo tres artículos muy interesantes acerca de como las adicciones son fruto de entornos negativos y no de las drogas en si:
PRENATAL
Se ha
demostrado por ejemplo, que si una madre sufre de estrés durante el embarazo,
es más probable que sus hijos tengan características que los predispongan a
adicciones. Y eso es debido a que el desarrollo está influenciado por el
entorno psicológico y social.
La
biología de los seres humanos se ve muy afectada y programada por las
experiencias de la vida desde el útero. La percepción del entorno no empieza al
nacer. El entorno comienza desde que tienes un entorno. Desde que eres un feto
estas sujeto a cualquier información que venga de la circulación de tu madre.
Hormonas,
niveles de nutrientes…un buen ejemplo sobre esto es lo que ocurrió durante el Invierno de la Hambruna Holandesa. En 1944 los Nazis que ocuparon Holanda, por
muchas razones, decidieron llevarse toda la comida y desviarla a Alemania.
Durante tres meses todos allí pasaron hambre y decenas de miles de personas
murieron de hambre.
El
efecto del Invierno de la Hambruna Holandesa consiste en que, si durante la
hambruna fuiste un feto en su segundo o tercer trimestre, tu cuerpo “aprendió”
algo único durante ese tiempo. Resulta que el segundo y tercer trimestre es
cuando tu cuerpo está tratando de aprender acerca de su entorno: ¿Qué tan amenazador
es ese lugar allá afuera? ¿Qué tan abundante? ¿Cuántos nutrientes estoy
recibiendo mediante la circulación de mi madre? Ser un
feto que sufrió esa hambruna significa que tu cuerpo se programó de ahí en
adelante para ser muy, muy tacaño con tu azúcar y grasa y lo que hace es
almacenar cada poco que tengas.
De esta
forma, si fuiste un feto del Invierno de la Hambruna Holandesa medio siglo
después, en igualdad de condiciones, eres más propenso a sufrir hipertensión,
obesidad o síndrome metabólico. He aquí el entorno apareciendo en un lugar muy
inesperado.
Puedes
estresar a los animales en un laboratorio cuando están preñados y sus
descendientes serán más propensos a consumir cocaína y alcohol de adultos. De la
misma manera, puedes estresar a las madres humanas.
Por ejemplo, en un estudio
británico, se demostró que las mujeres que sufrieron abusos durante el
embarazo, tendrán niveles más altos de cortisol, la hormona del estrés, en su
placenta al nacer y sus hijos son más propensos a padecer enfermedades que los
predispongan a las adicciones cuando llegan a los 7 u 8 años.
Así el
estrés intrauterino ya prepara el arma para todo tipo de problemas de salud
mental.
Un
estudio israelí con niños nacidos de madres que estuvieron embarazadas antes
del inicio de la guerra de 1967 demostró que su descendencia tiene un mayor
índice de esquizofrenia que la media. Obviamente estas mujeres estuvieron muy
estresadas.
Ahora
por tanto, existe abundante evidencia de que los efectos prenatales tienen un
impacto enrome sobre el ser humano en desarrollo.
LA INFANCIA (I)
La
cuestión acerca del desarrollo humano y específicamente el desarrollo del
cerebro humano es que ocurre en su mayoría bajo el impacto del entorno y sobre
todo después del nacimiento.
Ahora
bien, si nos comparamos con un caballo, el cual puede correr desde el primer
día de vida, vemos que estamos muy poco desarrollados. No podemos reunir tal
coordinación neurológica, equilibrio, fuerza muscular y agudeza visual hasta el
año y medio o dos de vida.
Esto
pasa porque el desarrollo cerebral en el caballo ocurre en la seguridad del
útero, y en el ser humano, tiene que ocurrir después del nacimiento. Ello tiene
que ver con una simple lógica evolutiva: primero al agrandarse la cabeza (la región
anterior del cerebro que es, de hecho, lo que crea a la especia humana) y después el hecho de caminar sobre dos piernas de tal manera que nuestra pelvis se
estrecha para adaptarse.
Tenemos
una pelvis más angosta y una cabeza más grande. Efectivamente tenemos que nacer
prematuramente. Eso significa que el desarrollo cerebral que en otros animales
ocurre dentro del útero, en nosotros ocurre después del nacimiento, bajo el
impacto del entorno.
El
concepto de darwinismo neural significa simplemente que los circuitos que
reciben la información apropiada del entorno se desarrollaran de manera óptima,
y los que no, o bien no se desarrollaran
óptimamente o tal vez no lo harán en absoluto.
Si se
toma a un niño recién nacido con los ojos en perfecto estado y se le pone en
una habitación oscura durante cinco años se quedara ciego desde ese momento
para el resto de su vida porque los circuitos de la visión requieren de ondas
luminosas para su desarrollo y sin estas, incluso los rudimentarios circuitos
presentes y activos al nacer, se atrofiaran y morirán y no se desarrollaran
otros nuevos.
LA MEMORIA
Las
experiencias tempranas moldean el comportamiento del adulto de forma
significativa, incluso y especialmente, aquellas experiencias tempranas de las
que no hay ningún recuerdo.
Hay dos
tipos de memoria:
- En primer lugar existe una memoria explicita que son el recuerdo. Se da cuando se pueden recordar hechos, detalles, episodios, circunstancias…Pero la estructura cerebral llamada hipocampo, que es la que codifica el recuerdo ni siquiera comienza a desarrollarse plenamente hasta el año y medio y no se desarrolla completamente hasta mucho después.Por esa razón casi nadie tiene algún recuerdo anterior a los 18 meses.
- Pero hay otro tipo de memoria llamada memoria implícita que es, de hecho, una memoria emocional en la que el impacto emocional y la interpretación que el niño hace de esas experiencias emocionales arraigan en el cerebro en forma de circuitos nerviosos listos para dispararse sin necesidad de un recuerdo especifico.
Por dar un ejemplo claro, las personas que son adoptadas tienen muy a menudo un sentimiento
permanente de rechazo. No pueden recordar la adopción. No pueden recordar la separación
de la madre biológica porque no hay nada ahí con que recordar. Pero la memoria
emocional de separación y rechazo está profundamente grabada en sus cerebros.
Por lo
tanto, son mucho más propensos que otras personas a experimentar una sensación
de rechazo y un gran trastorno emocional cuando perciben que son rechazados
debido a esta función de la memoria implícita.
Se da
el caso que las personas que son adictas, (prácticamente todos los adictos
extremos) sufrieron considerables abusos de niños o padecieron severas pérdidas
emocionales.
Sus
memorias emocionales o implícitas son las de un mundo que no es seguro y que no
ayuda; con cuidadores en quienes no se podía confiar; relaciones que no son lo
bastantes seguras como para abrirse y volverse vulnerables. En consecuencia,
sus respuestas tienden a ser mantenerse separados de relaciones realmente intimas; no confiar en
cuidadores, médicos y otras personas que están tratando de ayudarlos y,
generalmente, ver el mundo como un lugar inseguro.
Esta es
estrictamente una función de la memoria implícita la cual a veces tiene que ver
con incidentes que ni siquiera recuerdan.
EL TACTO
Los
bebes que naces prematuros a menudo son puestos en incubadoras, con varios
tipos de dispositivos y maquinarias durante semanas o quizás meses, ahora se
sabe que si esos niños son tocados y acariciados en la espalda durante apenas
10 minutos al día, eso estimula su desarrollo cerebral.
Se
observa que tacto humano es esencial para el desarrollo. Tanto que los bebes
que nunca son alzados en brazos morirán.
Esto muestra
cuan fundamental es para los seres humanos la necesidad de ser abrazados.
En
nuestra sociedad, existe una desafortunada tendencia a decirle a los padres que
no tomen en brazos a sus hijos, que no los sostengan, que no levanten a los
bebes que lloran por miedo a malcriarlos. Esto es justo lo contrario de lo que
el niño necesita.
Estos
niños puede que vuelvan a dormirse porque desistan y sus cerebros simplemente
se apaguen como una forma de protección ante la vulnerabilidad de ser realmente
abandonados por sus padres, pero sus recuerdos implícitos serán los de un mundo
al que le importas un bledo.
LA INFANCIA (II)
Muchas
de estas diferencias son estructuradas a muy temprana edad. De algún modo, la
experiencia de los padres sobre la adversidad, de cuan dura o fácil es la vida,
se trasmite a los hijos ya sea a través de una depresión materna o el mar humor
de los padres con sus hijos pues tuvieron un día duro o sencillamente están muy
cansados al final del día…y estas tienen poderosos efectos en la programación
del desarrollo infantil, de la cual sabemos mucho ahora.
Pero
esa temprana sensibilidad no es solo un error evolutivo. Existe también en
muchas distintas especies. Incluso en las plántulas hay un proceso temprano de
adaptación al tipo de medio en el cual van a desarrollarse. Pero para los
humanos, dicha adaptación está sujeta a la calidad de las relaciones sociales.
Entonces,
a una edad temprana: el cómo eres criado, cuánto conflicto hay, cuánta atención
recibes es una muestra del tipo de mundo en el que puedes estar creciendo ¿Estas
creciendo en un mundo donde tienes que pelear por lo que puedes conseguir;
vigilar tu espalda; valerte por ti mismo; aprender a no confiar en otros etc.?
¿O estas creciendo en una sociedad donde dependes de la reciprocidad, la
mutualidad, la cooperación, donde la empatía es importante, donde tu seguridad
depende de tener buenas relaciones con otra gente etc.? Eso necesita un
desarrollo muy diferente a nivel emocional y cognitivo. De eso trata la
sensibilidad temprana y el ser padre es casi, inconscientemente, un sistema de
transmitir esta experiencia a los hijos: de la clase de mundo en el que están.
El gran
psiquiatra infantil Británico, DW Winnicott, dijo que fundamentalmente dos
cosas pueden ir mal en la infancia. Una es cuando ocurren cosas que no deberían
ocurrir y luego, cosas que deberían suceder, pero que no suceden.
- En la primera categoría, están las experiencias traumáticas de abuso y de muchos adictos. Eso es lo que debió ocurrir pero ocurrió.
- Por otro lado, está la atención armoniosa, sin estrés, sin distracciones, del padre que cada niño necesita y que muchas veces no tienen. No sufren abusos, no son abandonados ni tampoco traumatizados; pero lo que debería ocurrir, la presencia de un progenitor disponible emocionalmente, simplemente no existe para ellos por el estrés en nuestra sociedad y el entorno paterno.
El psicólogo
Allan Schore lo llama “Abandono Próximo” cuando el padre está físicamente presente
pero emocionalmente ausente.
Las
personas más violentas que nuestra sociedad produce: asesinos, violadores y
demás. Són por lo general víctimas de maltrato infantil. Las personas más
violentas son los sobrevivientes de un intento de asesinato, a menudo a manos
de sus padres, o de otra persona en su entorno social; o fueron los
sobrevivientes de familiares quienes, a su vez fueron asesinados por otras
personas.
Buda
sostenía que cada cosa depende de todas las demás. Él dice “El todo contiene
las partes y las partes contienen el todo”. Que no puedes comprender nada si lo
aíslas de su entorno.
Esto ha
sido demostrado ser cierto, por supuesto. En todas partes y específicamente cuando
se trata de desarrollo humano, el termino científico para ello es la naturaleza
“bio-psicosocial” del desarrollo humano, la cual afirma que la biología de los
seres humanos depende en gran medida de la interacción con su entorno social y psicológico.
Específicamente,
el psiquiatra e investigador Daniel Siegel de la Universidad de California, acuñó
la frase “Neurobiología Interpersonal”, que quiere decir que el modo en que
funciona nuestro sistema nervioso depende en gran medida de nuestras relaciones
personales.
En
primer lugar, con los padres que nos cuidan, en segundo lugar, con otros
personajes influyentes en nuestras vidas y en tercer lugar, con toda nuestra
cultura.
Así que
no puedes separar el funcionamiento neurológico de un ser humano del entorno en
el cual creció, y en el cual continúa existiendo.
Es particularmente
cierto cuando eres dependiente e indefenso, mientras tu cerebro se desarrolla,
pero es igual de cierto en adultos e incluso al final de la vida.
CULTURA
Los
seres humanos han vivido en casi todo tipo de sociedades. Desde las más
igualitarias a las menos.
Las
sociedades de cazadores y recolectores, parecen haber sido muy igualitarias, basándose,
por ejemplo, en compartir alimentos, intercambiar regalos…pequeños grupos de
personas viviendo principalmente de la búsqueda de alimentos pero también algo
de la caza, mayormente entre personas que han conocido al menos toda su vida, rodeado
por primos terceros o más cercanos; en un mundo en el cual hay una gran fluidez
entre los diferentes grupos. En un mundo
en cual no hay gran cosa en términos de cultura material. Así es como los
humanos han cursado la mayor parte de su historia homínida.
Una de
las cosas que se obtienen como resultado, es que hay mucha menos violencia. La
violencia grupal organizada no es algo que ocurría en ese momento de la
historia humana y esto parece estar bastante claro. Así que ¿dónde nos
equivocamos?
La violencia
no es universal. No esta simétricamente distribuida a través de la raza humana.
Existe una enorme variación en la cantidad de violencia en diferentes
sociedades. Algunas sociedades prácticamente no tienen violencia. Hay otras que
se destruyen a sí mismas.
Algunos
de los grupos religiosos anabaptistas, que son completa y estrictamente pacifistas,
como los Amish, los Menonitas, los Huteritas viven aislados de las grandes
sociedades. Dentro de algunos de estos grupos, en el de los Huteritas concretamente, no se han
registrado casos de homicidio.
Durante
nuestras grandes guerras, como la Segunda Guerra Mundial, mientras la gente
estaba siendo reclutada ellos se negaban a servir en el ejército. Preferían ir
a la cárcel en lugar de servir en el ejército.
| Los Amish disfrutando de un día en familia |
En los
Kibutz, en Israel, el nivel de violencia es tan bajo, que los tribunales penales,
envían a menudo delincuentes violentos a vivir en los Kibutz, a fin de que
aprendan cómo vivir una vida no violenta.
Por lo
tanto, estamos ampliamente moldeados por la sociedad. Nuestra sociedad, en el
sentido más amplio, incluyendo a nuestras influencias teológicas, metafísicas, lingüísticas,
etc. Nuestras sociedades ayudan a moldearnos sobre si creemos o no que la vida
se trata básicamente del pecado o la belleza; sobre si la vida del más allá nos
hará pagar por cómo vivimos nuestras vidas o si resulta irrelevante.
De una
manera muy general las diferentes grandes sociedades podrían ser calificadas
como individualistas o colectivistas. EEUU, sociedad que se impone con la globalización a todas las demás, es una de las sociedades más individualistas
de todas.
Con el
capitalismo como sistema que te permite llegar cada vez más alto dentro de una pirámide
potencial viene cada vez con menos redes de seguridad. Por definición, cuanto más
estratificada es una sociedad, menos personas tienes como iguales – menos gente
con quien tienes relaciones simétricas y recíprocas –. Lo que encontramos en cambio
son discrepancias y un sinfín de jerarquías.
Un
mundo en donde tenemos pocas relaciones reciprocas es un mundo con mucho menos
altruismo.
NATURALEZA HUMANA
Así que
esto nos lleva a una coyuntura imposible que es la tratar de entender con la
ciencia cual es la naturaleza de la naturaleza humana. Principalmente, la
naturaleza de nuestra naturaleza es no estar particularmente restringidos por
ella.
Hemos
desarrollado una mayor diversidad social que en cualquiera de las otras
especies. Más sistemas de creencias, de formas de estructuración familiar, de
cómo criar a los niños. La capacidad para la variedad que poseemos, es
extraordinaria.
Vivimos
en una sociedad en la cual se predica la competición, la explotación despiadada de un ser humano por otro, el obtener
ganancias a partir de los problemas de otros, y muy a menudo la creación de problemas con el propósito
de sacar provecho económico. Sin embargo la ideología dominante muchas veces
justifica este comportamiento apelando a una naturaleza humana fundamentalmente
inalterable.
Así, el
mito en nuestra sociedad es que la gente es competitiva por naturaleza y que
son individualistas y son egoístas.
La
verdadera realidad es totalmente lo opuesto. Tenemos ciertas necesidades
humanas. La única forma en la cual se puede hablar sobre la naturaleza humana
concretamente es reconociendo que estas son la necesidad humana de compañía y
contacto cercano, de ser amados, incluidos, aceptados, de ser vistos y de ser
recibidos por quienes somos.
Si esas
necesidades están cubiertas nos convertimos en personas compasivas, colaboradoras
y que sienten empatía por otras personas.
Lo
contrario, los dogmas prevalentes que vemos en nuestra sociedad, son, de hecho,
una distorsión de la naturaleza humana precisamente porque muy pocas personas
tienen sus necesidades cubiertas.
Entonces,
si se puede hablar de naturaleza humana pero solo en el sentido de las
necesidades humanas básicas que son evocadas instintivamente. Ciertas
necesidades humanas que nos conducen a ciertos rasgos cuando están cubiertas y
a un conjunto diferente de rasgos cuando son denegadas.
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