Veo muchas cosas sin sentido a mi alrededor. Al menos, de mi alrededor académico. Entre ellas destaca que los alumnos tengamos que pasarnos medio curso haciendo y exponiendo estúpidas presentaciones en Power Point al resto de compañeros. El objetivo supongo que es que los alumnos adquieran un cierto nivel de competencias comunicativas y oratoria, como si en vez de maestros de niños de 6 a 12 años fueran a dar discursos ante diestro y siniestro en teatros y congresos.
Esta dinámica lo que genera es una perdida de tiempo increíble. En primer lugar los alumnos que realizan la presentación no lo hacen de forma correcta, por un lado por que están exponiendo un tema que no dominan y por otro lado son alumnos que no tienen las competencias adecuadas para hacerlo. En segundo lugar, ese tiempo de presentaciones escuchando a los compañeros son horas y horas que los alumnos no reciben clase del profesor.
La competencia comunicativa está muy bien, pero si se quiere realmente enseñar este no es el camino. Para ello, debe haber una reestructuración en el diseño de la carrera y enseñar a los alumnos, futuros maestros, las habilidades y competencias necesarias de verdad.
¿No seria mucho más interesante realizar talleres de oratoria o de interpretación por contra de memorizar leyes y teorías? ¿De que le puede servir a un maestro estos datos? Como diría Adele: Hello?!
Para cambiar los dogmas y desigualdades de esta sociedad debemos dar un cambio radical a la educación que reciban los niños, pero para ello, debemos formar maestros capacitados que puedan realizar correctamente su trabajo.
Los actuales estudiantes para maestro entre leyes y reglamentos, presentaciones absurdas en Power Point, actividades sin sentido y clases que no sirven para absolutamente nada, obtendrán el título de una carrera sin ni siquiera haberse formado su propio concepto del término educación y sin las habilidades necesarias para ser un buen maestro. Ahora bien, te explicarán las leyes educativas de principio a fin.
La pregunta ahora es ¿Cómo formar a estos maestros? Chris Emdin nos lo cuenta con sus propias palabras.
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